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Mayo 2014 - 100 Km del Sahara: corriendo entre dunas

Correr en el desierto requiere una preparación específica si no quieres acabar muscularmente muy perjudicado. Pero no sólo hay que preparar el físico, hay que prepararse mentalmente.

Por: Luis Blanco

100 Km del Sahara: corriendo entre dunas

Por Luis Blanco - 07/05/2014

Los tres primeros clasificados de los 100 Km del Sahara en plena carrera

Correr en el desierto requiere una preparación específica si no quieres acabar muscularmente muy perjudicado. Pero no sólo hay que preparar el físico, hay que prepararse mentalmente. Porque a veces las etapas se hacen más largas de lo esperado y los caprichos de la meteorología pueden poner en aprietos a los corredores. Y eso es algo que no todos saben cuando acuden por primera vez a una carrera en medio de dunas y caminos llenos de arena.

El pasado 29 de abril comenzaba en Ksar Ghilane, Túnez, la decimosexta edición de la carrera [ 100 Km del Sahara ]. Una prueba por etapas a través del desierto del Sahara con un atractivo indiscutible. Pero también dura y exigente. Los 100 kilómetros (aproximadamente, ya que al final la carrera sumó algo más de 102) se dividían en 4 etapas divididas en tres días, siendo la última la más larga, casi un maratón. No es, por tanto, una carrera recomendable para personas que no hayan hecho nunca un maratón (de asfalto o de montaña) o que se dediquen exclusivamente a las carrera de ruta habituales.

El lunes 28 de abril por la noche, quien esto escribe llegaba al primer campamento en Ksar Ghilane, junto al desierto del Sahara, acompañado de los otros tres miembros de la "expedición" española: el varias veces Campeón de España de Carreas por Montaña Raúl García Castán, la periodista y presentadora de televisión Alma Obregón y el periodista y editor de [ www.carrerasdemontana.com ] Sergio Garasa Mayayo. A esa hora, rozando la medianoche en Túnez, el centenar de corredores y participantes en la modalidad de Nordic Walking dormían ya y descansaban para afrontar la mañana siguiente la primera de las etapas.

Salida de la carrera desde Ksar Ghilane, en Túnez

ETAPA 1. Martes 29 de abril. Ksar Ghilane-Campamento 1 (27 km)

La carrera comenzaba en el oasis de Ksar Ghilane. Puntuales, a las 7.30 partían los caminantes, participantes en la carrera de Nordic Walking. Una hora más tarde se daba la cuenta atrás para los corredores. Apenas transcurridos 100 metros, y dejando atrás la vegetación del oasis, se alzaban las primeras dunas y el majestuoso desierto se abría ante los participantes. Los primeros kilómetros servían por tanto como una perfecta toma de contacto con el terreno sinuoso de subidas y bajadas que forman las dunas. Sabiendo leer su forma se puede incluso correr sobre ellas sin apenas hundirse en la arena. Pero eso no siempre ocurre y a pesar de las protecciones, las zapatillas van llenándose de arena según van pasando los kilómetros.

A partir del kilómetro 3 el terreno se hacía más corrible, con pistas de tierra más dura que hacían el camino más llevadero. Así hasta los últimos kilómetros, donde aparecían de nuevo las dunas, estas aún más altas y complicadas de superar. Después de 27 kilómetros, la etapa concluía en el primer campamento de estilo bereber montado por la organización. En cabeza, el español Raúl García Castán se había impuesto, con 9 minutos de ventaja sobre el 5 veces campeón de Italia de Maratón, Migidio Bourifa, y el ganador del Maratón del Polo Norte y corredor de ultras Manuel Machado, de Portugal.

ETAPA 2. Martes 29 de abril. Campamento 1 (7 km) Nocturna.

Fue uno de los momentos más especiales de la carrera. Se trataba de una etapa corta, pero por la noche, con la única luz de las estrellas, una menguada y tímida luna y los frontales que portaba los corredores. Se disputó en modalidad contrarreloj, con salidas por parejas cada 30 segundos, saliendo primero los últimos clasificados.

Las balizas para marcar el recorrido eran luces intermitentes, que se unían a las luces químicas que los corredores portaban a la espalda. Siete rápidos kilómetros por pistas y algunas dunas bajas que comenzaban y acababan en el mismo punto. En cabeza, los primeros clasificados acordaron entrar juntos y no atacarse durante esa etapa.

El ganador de la carrera, Raúl Garciá Castán, llegando a la línea de meta ETAPA 3. Miércoles 30 de abril. Campamento 1 - Campamento 2. (29 km)

Lo que hace que correr en el desierto sea algo diferente y toda una aventura no es sólo el terreno o la distancia de cada etapa, algo que la organización de la carrera comunica en su charla técnica antes de partir. Aquí hay que sumar la incertidumbre de las condiciones meteorológicas. A pesar de ser primavera, las temperaturas en el desierto ya son bastantes elevadas, pero mientras la brisa de la primera jornada atenuó el efecto del calor, en la segunda las cosas cambiaron. Hacia la mitad de la carrera, y una vez superadas las primeras dunas, la temperatura, que superaba ya los 30 grados, comenzó a hacer mella en los corredores.

También influyó el terreno, haciendo aparición la pistas con bastante cantidad de arena suelta que hacían aún más dificultoso el avance de las zancadas y exigían aún más a los músculos. Así, el cansancio acumulado y el calor provocaron que la etapa fuera más dura de lo previsto y que muchos corredores pidieran más agua de lo habitual a los vehículos de la organización que estaban continuamente pasando por el recorrido, además de dar buena cuenta de los dos avituallamientos situados en la carrera.

En meta, una vez más, Raúl García Castán entró primero, aventajando en varios minutos Bourifa y a Machado.

ETAPA 4. Jueves 1 de mayo. Campamento 2 - Douz (39 km)

Las dureza de la etapa del día anterior llevó a la organización de la carrera a realizar cambios en la última etapa. Se eliminaron los últimos kilómetros de altas dunas previstos y se adelantó la hora de salida, para evitar temperaturas más elevadas. El caso es que el día amaneció frío y con algo de viento. Condiciones óptimas para correr, por tanto, con las temperaturas mucho más suaves.
Pero el viento iría subiendo su fuerza con el paso de los kilómetros y tras los primeros 15 y después de dejar atrás el primer avituallamiento y una cómoda pista de tierra dura, las cosas se iban a complicar. El terreno volvió a llenarse de arena suelta y los ya doloridos y cansados músculos tenían que esforzarse aún más para sacar los pies hundidos en la pista. Y el fuerte aire levantó la arena contra los corredores, que tuvieron que tapar boca y ojos convenientemente y avanzar contra el muro ventoso.

Después del kilómetro 28, punto del segundo y último avituallamiento, las cosas siguieron igual. Ni siquiera la llegada a un tramo de asfalto en la última fase de la etapa (el primero en tres días) ayudó a suavizar la carrera. Y antes de entrar en Douz llegaba la última zona de dunas y arena, apenas un par de kilómetros que desembocaban en la recta de meta y el arco final.

Una vez más, el primero en acabar fue Raúl García Castán, que concluiría la carrera con un tiempo acumulado de 7 h y 41 minutos, aventajando a Migidio Bourifa en casi media hora y más de 50 minutos al tercer clasificado, Manuel Machado.

En el lado femenino, la ganadora fue la italiana Alice Modignani, campeona en dos ediciones precedentes y primera clasificada también en dos ocasiones en la carrera de 100 kilómetros Madrid-Segovia. En tercer lugar subió al podium la española Alma Obregón.

Buena organización y convivencia

A la parte puramente deportiva hay que sumar en los 100 km del Sahara una muy buena organización. De la mano de la empresa italiana [ Zitoway Sports Adventure ], especialista en poner en marcha pruebas multietapa en el límite entre la aventura y las carreras extremas.
Esta no hay que hacerla en autosuficiencia, lo que reduce su exigencia. Cada día la organización ofrece 4 completas comidas, con la pasta italiana como base, en la gran tienda-restaurante. La cantidad de agua que se puede consumir es ilimitada.

Y el trazado, además de llevar a los corredores por parajes inhóspitos y eternas dunas, estaba perfectamente marcado. Perderse en el desierto era prácticamente imposible.

Pero la convivencia con otros corredores en una aventura de este tipo es uno de los principales atractivos de los 100 km del Sahara. En la edición 2014 se han dado cita en la misma participantes de 16 países diferentes.